Viernes, Enero 20, 2017
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Más de mil millones de personas conviven con alguna forma de discapacidad


Las personas discapacitadas constituyen la mayor minoría mundial en virtud de las estimaciones más recientes sobre la incidencia de la discapacidad extraídas del Informe mundial sobre la discapacidad (2011), publicado de forma conjunta por la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial. Se estima que un 15 por ciento de la población mundial, es decir, mil millones de personas, sufre algún tipo de discapacidad. También es significativa la cifra entre la población en edad de trabajar: entre 785 y 975 millones de personas con discapacidad tienen edad de quince años o superior.

Las personas con discapacidad representan una enorme fuente de talento humano sin explotar. Sin embargo, como grupo, con demasiada frecuencia se ven excluidas de la sociedad y el lugar de trabajo, así como de experiencias –como una buena educación y formación orientada al mercado- que podrían proporcionarles la base para aportar una contribución a su lugar de trabajo y al desarrollo de la economía de su país.

Aunque con frecuencia carecemos de datos a nivel nacional, en todo el mundo las personas con discapacidad:

  • Tienen menos posibilidades de conseguir un empleo que las personas sin discapacidad.
  • Tienen menos posibilidades de que se las registre como empleadas o desempleadas, y por lo tanto son invisibles para el mercado laboral
  • Cuando trabajan, tienen más posibilidades de hacerlo en trabajos poco retribuidos con escasas perspectivas de promoción y malas condiciones laborales

La situación es incluso más ardua para las mujeres con discapacidades, que tienen aún menos probabilidades de acceder a un trabajo decente que las mujeres sin discapacidad o los hombres discapacitados.
Conforme al  Repertorio de recomendaciones prácticas de la OIT para la gestión de las discapacidades en el lugar de trabajo (2002), la OIT define a las personas con discapacidad como “toda persona cuyas posibilidades de obtener un empleo adecuado, reintegrarse al empleo, conservar su empleo o progresar en el mismo resultan considerablemente reducidas como consecuencia de una disminución física, sensorial, intelectual o mental debidamente reconocida”. Cada vez se hace más hincapié en que los factores derivados del entorno físico y social limitan la participación de personas con discapacidad en el mundo del trabajo, de ahí que se estén incrementando los esfuerzos para construir y organizar la sociedad de forma que se pueda reforzar la participación en la misma de personas con discapacidad, y se incrementen sus perspectivas de empleo. Al mismo tiempo, ha quedado claro que las personas con discapacidades pueden prestar una valiosa contribución al lugar de trabajo y la economía nacional a través de empleos que se correspondan con sus intereses, habilidades y capacidades, con las adaptaciones pertinentes.

La participación de las personas con discapacidad en la sociedad y el lugar de trabajo es una cuestión de derechos a nivel individual, de diversidad y beneficios empresariales a nivel de las compañías, y de desarrollo socioeconómico a nivel de los países. La Red Global de la OIT sobre Empresas y Discapacidad aspira a fomentar el empleo para las personas discapacitadas desde la perspectiva de los derechos, del desarrollo social y económico de los países en los que trabajan y de la diversidad para las empresas. Hágase miembro de la red para aprender más al respecto.

Fuente: OIT